Hoy continuamos con el articulo con el que arrancamos la semana pasada...
Ahora vamos a leer otra historia:
2 Reyes 5
1 Naamán, general del ejército del rey de Siria, era varón grande delante de su señor, y lo tenía en alta estima, porque por medio de él había dado Jehová salvación a Siria. Era este hombre valeroso en extremo, pero leproso.
Saltamos al verso 10...
10 Entonces Eliseo le envió un mensajero, diciendo: Ve y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se te restaurará, y serás limpio.
11 Y Naamán se fue enojado, diciendo: He aquí yo decía para mí: Saldrá él luego, y estando en pie invocará el nombre de Jehová su Dios, y alzará su mano y tocará el lugar, y sanará la lepra.
12 Abana y Farfar, ríos de Damasco, ¿no son mejores que todas las aguas de Israel? Si me lavare en ellos, ¿no seré también limpio? Y se volvió, y se fue enojado.
13 Mas sus criados se le acercaron y le hablaron diciendo: Padre mío, si el profeta te mandara alguna gran cosa, ¿no la harías? ¿Cuánto más, diciéndote: Lávate, y serás limpio?
14 El entonces descendió, y se zambulló siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del varón de Dios; y su carne se volvió como la carne de un niño, y quedó limpio.
Con esta historia podemos ver que lo que marca la diferencia entre ser bendecidos o no, no es entender y estar de acuerdo con lo que Dios dice, sino obedecerlo. Obviamente, decir esto no es lo mismo que practicarlo. Muchas veces nuestros ojos no ven lo mismo que los ojos de Dios y ahí es donde nuestra mente (limitada) entra en conflicto con la mente de Dios (ilimitada y perfecta).
Aca va otra historia:
2 Samuel 6
6 Cuando llegaron a la era de Nacón, Uza extendió su mano al arca de Dios, y la sostuvo; porque los bueyes tropezaban.
7 Y el furor de Jehová se encendió contra Uza, y lo hirió allí Dios por aquella temeridad, y cayó allí muerto junto al arca de Dios.
8 Y se entristeció David por haber herido Jehová a Uza, y fue llamado aquel lugar Pérez-uza, hasta hoy.
Primero que nada, esta historia debe ser leida dentro de su contexto. En aquel entonces, los unicos autorizados por Dios a tocar el Arca eran los levitas. Solo ellos, nadie mas. El propósito de Dios con esto no era herir a un hombre y buscar su mal, sino demostrarle a David, el rey de Israel, quien es el que manda realmente. Asi nos dice a nosotros Dios también, "Vos crees que tenes el control de todo, pero yo estoy por encima de todo, tengo contados cada uno de tus cabellos".



